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Opciones de espacios de trabajo para un "freelance"

Mujer trabajando con portátilAnte los años acumulados de crisis y de falta de empleo como asalariados, muchos trabajadores han apostado por lanzarse a la aventura del autoempleo. Las cifras hablan por sí mismas, y llevamos dos años consecutivos de crecimiento del número de trabajadores autónomos, lo cual es sintomatológico del espíritu emprendedor de este colectivo, aunque los comienzos no son sencillos y la falta de financiación y de estímulos económicos complican el escenario para estos trabajadores.

Uno de los puntos más importantes para aquellos que se animan a trabajar por cuenta propia es: ¿dónde tendré mi oficina? Muchos de los trabajos que están surgiendo estos últimos años están vinculados al concepto freelance y al mundo online: programadores, marketing, diseñadores, comercio electrónico… Aunque la perspectiva de trabajar en casa puede generar interés en muchas personas, debido al evidente abaratamiento de los costes y las facilidades, la realidad es que cuenta con muchos inconvenientes. Desde la soledad, el control de los horarios, emplear el tiempo laboral es cuestiones personales (con la consecuente pérdida de rendimiento) o las incomodidades de atender a clientes en tu propio hogar. Es por ello que aquellas personas interesadas en emprender un proyecto como trabajadores autónomos deberán valorar la elección entre tres opciones: trabajar desde casa, costear una oficina propia o compartir una, el conocido como “coworking”.

Trabajar desde casa o alquilar una oficina

Cuando un autónomo se plantea comenzar su proyecto, siempre y cuando su trabajo sea principalmente telemático, la mejor opción es trabajar desde casa. De esta manera podrá reducir costes fijos y valorar la viabilidad de su proyecto laboral; además de mejorar la compatibilización entre vida profesional y laboral. Esta idea, que en un principio se hace casi obligatoria, conforme pase el tiempo puede que no resulte tan conveniente y es que encerrarse en casa puede convertirse en un foco de problemas, a no ser que tengas la opción de habilitar parte de ella a modo de oficina, tanto para tener un espacio propio y aislado de trabajo como para atender a posibles clientes.

En caso contrario y si las cosas van bien, es probable que comiences a plantearte la opción de trabajar en una oficina. Seguirás teniendo la libertad horaria propia del trabajo por cuenta propia pero con una presentación inmejorable de cara a los clientes y a la imagen de tu marca profesionales. Pero los costes son elevados y difíciles de asumir por un freelance cuya primer objetivo es asentar su negocio y tener muy controlados los gastos derivados de su actividad.

Una opción intermedia: el coworking

Sabedores de esta necesidad, algunos edificios de oficinas crearon el concepto de coworking. Se trata de espacios de trabajo compartidos con una distribución del lugar de trabajo más parecida a un café que a una oficina al uso. Se proporciona a los autónomos de un escritorio individual, acceso a internet y, de manera general, salas de reuniones y el combustible de todo oficinista: café en abundancia. Los costes son muy bajos, con lo que esta opción de alquiler del puesto de trabajo se convierte en una alternativa muy a tener en cuenta.

Esta opción permite al trabajador freelance mantener su flexibilidad horaria pero compartiendo espacio de trabajo con otras personas con inquietudes similares y la posibilidad de colaboración entre profesionales y el fomento del networking.

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